La compra a particulares de bienes usados, esa gran desconocida

La compra a particulares de bienes usados, esa gran desconocida

La compra a particulares de bienes usados.

 

La crisis ha hecho aumentar las operaciones de la compra a particulares de bienes usados, como pueden ser bienes muebles, electrodomésticos, ordenadores, móviles, mobiliario u otros artefactos. O incluso de oro o piedras preciosas. Muchas de estas compras se realizan por un particular a otro particular bien directamente o bien utilizando canales como internet.

En otros casos hay emprendedores que han visto en ésta forma de comercio un buen medio para ganarse la vida y así vemos como aparecen tiendas de compra-venta de bienes usados.

Es conocido que la compra de éstos objetos a particulares no están sujetos a IVA. Pero ¿significa ésto que no haya que pagar nada a hacienda al efectuar éstas operaciones?…Si seguimos a Benjamin Franklin cuando dijo aquéllo de “No hay nada tan cierto en el mundo como la muerte y los impuestos“, ya deberíamos habernos percatado de que claro que hay que pagar.

Dejemos claro que éste artículo se dirige a determinar los impuestos que se devengan por una operación de compraventa de bienes muebles (distintos de los vehículos a motor) en el que el vendedor es un particular, independientemente de si el comprador es particular o empresario. No trataremos la compra de vehículos a motor, que se someten a una regulación específica, por lo que estamos hablando de compras de muebles, electrodomésticos, ropa, ordenadores, móviles y resto de bienes que no sean inmuebles.

Este tipo de operaciones están sujetas y no exentas al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, de manera que por cada una de ellas el comprador debe ingresar la cuota correspondiente, cuota que dependerá de la Comunidad Autónoma que resulte competente, que será en la que el comprador tenga su residencia habitual. En el caso de Castilla La Mancha esa cuota es del 6% del valor del bien comprado.

Llegados a éste punto, Vd. ya debe asumir que cuando compra por internet una cámara fotográfica a un particular, o se la compra a su compañero de trabajo, es Vd. quien está obligado a pagar a Hacienda el 6% del valor de la cámara.

Muchos de los lectores alegarán que esto es imposible, que nunca se ha hecho y que no conocen a nadie a quien le hayan sancionado por ésto. Pero el hecho de que hasta el momento hacienda no haya puesto en marcha planes para perseguir y recaudar por éste concepto, no significa que no lo puedan hacer. De hecho, la comunidad autónoma de Canarias ya ha puesto en marcha una campaña dirigida a éste fin, con motivo de la compra de oro a particulares; aunque debo admitir que el coste de gestión que para la administración supondría poner en marcha un plan de estas características no creo que resultable rentable en términos recaudatorios.

Pero la verdadera finalidad de éste artículo es poner de manifiesto que ese mismo régimen fiscal es aplicable a aquéllas empresas que se dedican a la compra-venta de bienes usados, y en concreto a la compra de estos objetos a particulares.Por cada compra que estos empresarios efectúen a un particular de cualquier artículo, deberán presentar una declaración fiscal de tal operación e ingresar la cuota del impuesto.

En concreto, este tipo de empresas están obligadas a:

1.-Documentar la compra efectuada al particular, que puede realizarse mediante un contrato de compraventa en el que quedará determinado el objeto comprado y su precio, así como la identidad del vendedor y del comprador.

2.-Antes de un mes desde la fecha de la compra, deberán proceder a ingresar el impuesto (que en Castilla La Mancha es de un 6% sobre el valor del objeto comprado) mediante la presentación de la autoliquidación Modelo 600, y por si fuera poco, deberán presentar asimismo el contrato donde se documente la operación ante la Oficina Liquidadora competente, que será la ubicada en el lugar donde el empresario tenga su residencia habitual.

No entramos a analizar el régimen fiscal aplicable a las operaciones de venta de esos objetos por la empresa compradora, que lógicamente estaría sujeta a IVA, si bien con la posibilidad de aplicar el denominado Régimen Especial de Bienes Usados (REBU), que trataremos en un artículo posterior.

Con todo lo anterior, podemos decir que la gestión fiscal de éste tipo de empresas se vuelve extremadamente farragoso, por la necesidad de que cada operación de compra de mercancía realizada en éstas condiciones sea objeto de una declaración e ingreso independiente. Y por ahora no hay visos de que éste decimonónico sistema vaya a cambiar.

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